Más del 90 por ciento de las empresas en México son MiPyMEs, una realidad que exige soluciones financieras acorde con las necesidades del tejido empresarial del país
Por Redacción
Edenred México Fintech y DGA Group presentan el estudio Dinero de Empresas, que propone reconocer los recursos destinados a la operación de las compañías como una categoría funcional y transversal dentro de la regulación financiera, independientemente del medio de pago utilizado.
La propuesta cobra especial relevancia en México, con más del 90 por ciento de las empresas son MiPyMEs y donde, en 2023, 75.4 por ciento reportó utilizar efectivo para realizar pagos. Estas cifras reflejan no sólo un reto, sino una oportunidad para avanzar hacia una gestión empresarial más digital, eficiente y trazable.
En México, 89 por ciento de las operaciones con tarjetas ejecutivas durante 2025 correspondió a pagos en comercios y sólo 11 por ciento a retiros de efectivo, una señal del avance hacia la digitalización del gasto corporativo. Aun así, existen brechas importantes: incluso si el volumen de transacciones se triplicara, representaría menos del 4 por ciento de las transacciones con tarjeta.
El estudio plantea que este contexto abre una oportunidad para avanzar hacia un tratamiento regulatorio diferenciado, gradual y controlado que acompañe el crecimiento del mercado.
De acuerdo con la ENAFIN, 42.1 por ciento de las empresas reportó utilizar tarjetas empresariales de crédito o débito para realizar pagos, mientras que apenas 3.2 por ciento utilizó CoDi. Estas cifras muestran el amplio potencial que existe para acelerar la adopción de medios digitales en el gasto empresarial.
Para aprovecharlo, es necesario partir de un diferencial fundamental: el dinero de una empresa no funciona bajo la misma lógica que el dinero destinado al consumo personal. Clasificarlo únicamente como crédito o débito describe el instrumento, pero no refleja quién es propietario de los recursos ni su finalidad económica.
“La oportunidad es enorme: transformar el efectivo que todavía circula en las empresas en recursos digitales, trazables y bajo control. El Dinero de Empresas cambia la lógica tradicional: el colaborador puede utilizar los recursos, pero la empresa mantiene su propiedad y decide cuánto, dónde, cuándo y para qué se utilizan. En México, avanzar hacia este modelo no es sólo digitalizar pagos, es transformar la manera en que las compañías gestionan su dinero, con mayor eficiencia, visibilidad y control”, señaló Pablo Rivera, director general de Edenred Pay Americas.
Reconocer esta función económica diferenciada genera beneficios que van más allá de la digitalización de pagos. Para las empresas, especialmente las MiPyMEs, representa una oportunidad para tener mayor control y visibilidad sobre sus operaciones. Para el sistema financiero y las autoridades, puede contribuir a fortalecer la trazabilidad y supervisión de las transacciones, así como los mecanismos de prevención de lavado de dinero.
La brecha de financiamiento refuerza la relevancia de esta conversación: sólo 45.9 por ciento de las empresas ha tenido acceso a financiamiento. La digitalización y el registro de los gastos pueden contribuir a generar mayor información sobre su operación y comportamiento financiero, creando mejores condiciones para facilitar el acceso a servicios financieros.
“México tiene la oportunidad de construir un marco regulatorio que acompañe la evolución de los medios de pago y, al mismo tiempo, responda a las necesidades reales de sus empresas. Reconocer el Dinero de Empresas como una categoría propia permitiría impulsar la innovación y la inclusión financiera sin perder de vista los objetivos de control y cumplimiento”, comentó Álvaro Vértiz, socio de DGA Group y Head de América Latina y el Caribe.
La propuesta de Edenred México Fintech y DGA Group busca abrir una conversación sobre cómo actualizar el marco regulatorio para reconocer la naturaleza del dinero empresarial sin limitarlo a un medio de pago específico. El objetivo es crear condiciones para que más empresas puedan avanzar hacia una gestión de sus recursos más digital, eficiente y controlada, en tanto se fortalece la trazabilidad del sistema financiero. Más que digitalizar la forma en la que las empresas pagan, se trata de evolucionar la manera en que administran su dinero.