Escala autoconsumo a la operación industrial mexicana

by gerardo

En octubre de 2025 se publicaron los requisitos del permiso de generación para autoconsumo interconectado en centrales de entre 0.7 y 20 MW

Por Redacción

El autoconsumo industrial ha evolucionado significativamente. Mientras que hace años consistía básicamente en instalar paneles solares en un techo, hoy integra un ecosistema energético más completo: generación distribuida, sistemas de almacenamiento de energía en baterías, control algorítmico y conexión inteligente con la red.

El autoconsumo, la capacidad de una empresa para producir parte o la totalidad de su energía dentro de sus instalaciones, dejó de ser una iniciativa aislada de sostenibilidad. Junto con otros elementos como continuidad operativa, control de costos y posicionamiento competitivo en un entorno de electrificación acelerada, se convirtió en una pieza estructural de la estrategia operativa y financiera de la industria mexicana.

“El autoconsumo dejó de ser una conversación sobre paneles y equipos, se trata de una conversación sobre competitividad y control operativo”, explicó Oscar García, director de Crecimiento en Energía Real.

Además, el especialista agregó que detrás de la maduración del autoconsumo hay tres dinámicas estructurales:

  1.  La saturación creciente de la red pública en zonas de alta demanda, que limita la confiabilidad del suministro y afecta la continuidad operativa de plantas industriales.
  2. El aumento sostenido de los costos eléctricos, que presiona los márgenes operativos especialmente en sectores intensivos en energía como manufactura, automotriz, alimentos y minería.
  3. La necesidad de garantizar calidad energética en procesos automatizados, donde una interrupción de minutos puede traducirse en pérdidas de producción relevantes.

El autoconsumo que integra generación distribuida, almacenamiento de energía en baterías y gestión energética en tiempo real permite responder simultáneamente a esos tres desafíos.

Marco regulatorio que acelera la escala industrial

En octubre de 2025, la Secretaría de Energía (Sener) y la Comisión Nacional de Energía (CNE) publicaron en el Diario Oficial de la Federación los requisitos del permiso de generación para autoconsumo interconectado en centrales de entre 0.7 y 20 MW, dando por primera vez certeza regulatoria clara a proyectos de escala industrial bajo la Ley del Sector Eléctrico. Este cambio elimina incertidumbre y acelera decisiones de inversión entre empresas que operan en sectores de demanda energética más compleja.

Además, desde marzo de ese mismo año, el umbral de generación distribuida sin necesidad de permiso especial se amplió de 0.5 MW a 0.7 MW, un aumento del 40 por ciento en la capacidad que una empresa puede instalar bajo un esquema simplificado sin tramitar permisos ante la Comisión Nacional de Energía.

Estos cambios permiten a las empresas estabilizar costos energéticos, sostener la calidad de su energía ante fluctuaciones, reducir dependencia de las limitaciones de la red pública y tomar decisiones más estratégicas sobre cuándo consumen, cuánto pagan y cómo garantizan continuidad operativa.

“Las empresas ya no preguntan solamente cuánto pueden ahorrar instalando generación en sitio, preguntan cuánto control ganan sobre su operación, cuánta independencia logran respecto a las limitaciones de la red pública y cómo posicionan su energía como una ventaja diferencial en un entorno de demanda creciente”, agregó el especialista.

De hecho, la capacidad de generación distribuida se concentra en zonas de alta demanda industrial. Jalisco encabeza con 747.67 MW acumulados, seguida por Nuevo León con 543.91 MW, Chihuahua con 392.68 MW, Guanajuato con 358.46 MW y Coahuila con 247.12 MW, de acuerdo con la CNE al cierre de 2025.

Estos cinco estados representan más del 60 por ciento de la capacidad nacional. En ellos, sectores como manufactura, automotriz, alimentos y bebidas, minería, parques industriales y logística integran la generación en sitio a su planeación energética de largo plazo.

“El cambio de rol es profundo: para estas empresas, la energía pasó de ser un insumo que se compra reactivamente a ser un sistema que se diseña, gestiona y optimiza activamente, con efectos directos en costos, continuidad y capacidad de crecimiento”, finalizó García.

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