*Agencias de Quintana Roo acumulan pérdidas por más de 40 mdp por la afectación diaria a más de 4 mil turistas
Por Blanca Silva
Mundo Ejecutivo
La inconformidad de artesanos de ser reubicados al Centro de Atención a Visitantes (Catvi) del Tren Maya, mantiene cerrada desde la semana pasada la zona arqueológica de Chichén Itzá.
Ello ha dejado pérdidas por más de 40 millones de pesos a agencias de Quintana Roo, al no poder ofrecer el tour a Chichén Itzá a cuatro mil turistas diarios.
Lo que inició como un cierre temporal por mantenimiento se ha prolongado más allá, pues las mesas de diálogo instaladas por las autoridades no han rendido los frutos esperados.
Aunque el cierre está incrementando la afluencia a los sitios de Ek Balam y Balankanché, la afectación es más fuerte para Quintana Roo, que envía el 60% de los visitantes.
El presidente de la Asociación Mexicana de Agencias de Turismo Receptivo (Amatur), Sergio González Rubiera, comentó que la pérdida diaria para el sector es de 4.7 millones de pesos. Ello, considerando la derrama que representa para toda la cadena de valor que atiende a los cuatro mil visitantes diarios que envía Quintana Roo a la zona arqueológica.
Detalló que la afectación incluye también a comercios y restaurantes que atienden a los turistas durante los tours en Valladolid, además de agencias y operadores de Yucatán y Quintana Roo.
Recordó que el conflicto se venía gestando desde tiempo atrás, debido al incremento del ambulantaje en la zona, que finalmente se le fue de las manos a la autoridad.
En este marco, el secretario de Fomento Turístico de Yucatán, Darío Flota Ocampo, informó que el cierre de Chichén Itzá ha beneficiado principalmente a Ek Balam. Al igual que Balankanché, esta zona arqueológica del Oriente de Yucatán reporta un incremento importante en su afluencia de visitantes, quienes provienen principalmente de Quintana Roo.
Sin embargo, indicó que están a la expectativa de que haya un acuerdo en la mesa de negociación, que permita su reapertura. En la mesa participan autoridades de Yucatán y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con artesanos.
El problema se originó por la decisión del INAH de reubicar la taquilla de acceso al Centro de Atención a Visitantes (Catvi), que forma parte del proyecto del Tren Maya. La medida es rechazada por la mayoría de los artesanos, vendedores y guías mayas, quienes buscan mantenerse en el lugar actual y con ellos sus ingresos. En las reuniones acusan a la autoridad de incumplir los acuerdos previos, pese a que desistieron de bloquear la carretera de acceso. Además, advierten que la llegada de visitantes dinamiza también la economía del municipio de Tinum, donde se ubica Chichén Itzá, por lo que el cambio afectaría también a esos negocios.
Incluso el Consejo Indígena de gobierno de Pisté acusó también que ha sido excluido de la mesa de negociación. Además, señalan que se han ignorado las propuestas comunitarias y minimizado su representación como autoridad indígena.
En tanto, el INAH mantiene cerrada al público Chichén Itzá bajo el argumento de resguardar el sitio mientras se resuelve la situación.
Sin embargo, la negociación parece no avanzar ante la decisión de no dar marcha atrás a la reubicación al nuevo mercado artesanal Catvi, tras cerrarse el antiguo camino de acceso.
El Catvi forma parte de la reestructuración turística y comercial de la zona arqueológica, que recibe diario alrededor de nueve mil visitantes, afectando también los ingresos del Patronato Cultur.
De acuerdo con un censo de 2025, de los 662 artesanos y comerciantes de la zona, 262 ya aceptaron el traslado y firmaron su incorporación al Catvi. Por ello, autoridades señalan que detrás de algunas movilizaciones habría personas que cobraban cuotas ilegales y comercializaban espacios dentro de la zona arqueológica.
En medio de la centralización del flujo de visitantes proyectada, la autoridad, advirtió también que no se permitirá el ingreso de ninguna persona que no esté dentro del censo oficial.
